
Te odio...te odio por haberte conocido, por ilusionarme, por hacerme feliz... te odio por cada palabra, por todos tus te quiero...te odio por todas las veces que me dijiste "quiero tenerte siempre"...por cada sonrisa, por cada caricia, por el primer beso, por cada beso, por el ultimo beso... te odio por que estando tan cerca estas tan lejos...te odio por tus gestos, por tu forma de hablar, por tu manera de mirarme. Te odio cada vez que me dices lo siento, te odio por enseñarme a amar...pero sobre todo me odio a mi...
me odio por dejarme engañar, por ser tan ciega, por perdonarte...me odio por creerte cada palabra, por haberme enamorado...haberme enamorado de ti... me odio por seguir cojiendote el teléfono, por seguir llamandote...me odio por no tener fuerzas para decirte que salgas de mi vida...me odio por no poder olvidarte, por soñar contigo cada noche, me odio por que eres lo primero que pienso al despertarme...me odio por dejar que tu corazón traicionero me robe las sonrisas,esas que, aunque finjidas, hacen creer al mundo que puedo vivir sin ti...aunque eso es solo engañarme a mi misma...

Increíble pero cierto, Haila de vuelta tras exactamente, un mes de ausencia...Me he ido mucho tiempo, por diversas circunstancias pero ya estoy de vuelta, y espero que para quedarme ya indefinidamente!!Intentaré actualizar dos veces durante esta semana, y ésta es la primera de ellas.Es corto, pero el tiempo del que dispongo no me permite a más.Sobre el texto... En un principio tenía propósito de canción, creo recordar, pero no se llevó acabo, aunque quizá algún día lo haga... De momento es simplemente algo de poesía sin métrica... Habla sobre los malos tratos, y la escribí un día del cuál ni recuerdo... Hace demasiado tiempo, pero me gustó encontrarla... porque sigue siendo actual... desgraciadamente.Os la dejo, como pequeña reentré...Un beso a todosHaila*Infierno
"No, ya basta, esto se acabó.
Estoy harto de la misma rutina
que oigo desde mi habitación"
"No quiero oír más gritos
que se rompen a mi alrededor.
Estoy harto de tantos silencios,
solo pretendo oír yo"
"Cada golpe que la das,
es como un puñal para nosotros,
por cada caricia extraviada,
están rotas todas sus fotos"
"No queremos sus lágrimas
ni tu maldita incomprensión,
solo queremos que ella se vaya,
y que huya de esta prisión"
"No la des ni un beso más, ni uno solo.
Pues cada paliza no la amortiguan ni sus ojos,
esos ojos que se bañan en lágrimas
y que caen al mar de los recuerdos rotos..."
Ella nunca vivió un cuento de hadas,
en ningún momento de su vida,
vivió una infancia dura,
no se salvó de las caídas.
Y cuando pensó que junto a él
de nuevo volvería a soñar,
nunca se imaginó que su vida,
seguiría igual
Que los cariños dados,
eran solo para engañar,
para meterla en su casa
y adrenalina descargar.
Nunca hubo amor,
lo supo tras varios meses,
pero como mujer aguantó,
no se escapó ni de una sola,
y cada noche lloró.
Un llanto por cada morado
causado en su cuerpo,
un llanto por cada pequeño
que depositó en su seno.
Ella gritaba, ella lloraba, pero todo esto en silencio
Ella sufría, ella aguantaba, todo por cumplir sus sueños
Soportaba cada noche gracias a los tres pequeños
Que le daban fuerzas cada día,
cada día en su propio infierno
Ellos soportaban
cada noche su placer,
el placer de machacarla
hasta el siguiente anochecer.
Aquellos bebés ya son mayores,
con juicio suficiente,
para saber que su padre,
ya no es lo suficientemente fuerte.
Esa noche se cansaron
de oírla de nuevo gritar,
pues sabían que ella aguantaba
por ellos nada más,
que si de ella dependiese,
marcharse lo habría hecho ya,
pero esos hijos suyos,
la ataban a aquel altar
El altar en el que se juraron,
que se querrían para siempre,
el altar en el que dijeron,
de aquí hasta la muerte.
Esa noche intervinieron
los tres hijos a la vez,
redujeron a su padre
hasta dejarlo inconsciente,
su madre sin embargo,
inerte ya hacía en un suelo
lleno de sangre que bañaba
todos sus ciegos recuerdos.
Ella gritaba, ella lloraba, pero todo esto en silencio
Ella sufría, ella aguantaba, todo por cumplir sus sueños
Soportaba cada noche gracias a los tres pequeños
Que le daban fuerzas cada día,
cada día en su propio infierno
La sirena ya sonaba,
por las calles acercarse,
los tres hijos reanimándola
y ella dejando de ser fuerte,
rindiéndose a la paz,
que no la otorgaba la gente,
No quería huir de esa vida
pero anhelaba la muerte...
Nada se pudo hacer,
ella paró de luchar,
de luchar por una vida,
con la cual se llevó mal.
Ella gritaba, ella lloraba, pero todo esto en silencio
Ella sufría, ella aguantaba, todo por cumplir sus sueños
Soportaba cada noche gracias a los tres pequeños
Que le daban fuerzas cada día,
cada día en su propio infierno
Ahora él ya está entre rejas
pero ella no está con sus niños,
por los que dio la vida,
y por los que ahogó sus gritos.
Ellos nunca la perdonaron
que dejara de luchar,
que por ellos abandonara
toda su vida y más,
que los mintiera diciendo,
que aquello era normal,
que aquellos puñetazos,
eran una caricia más.
Solo para eliminar,
la preocupación de sus rostros,
pidiéndoles ignorarlo y no guárdarlo en sus mentesQue hacerlo no debieranQue diesen cariño siempre.
Ella gritaba, ella lloraba, pero todo esto en silencio
Ella sufría, ella aguantaba, todo por cumplir sus sueños
Soportaba cada noche gracias a los tres pequeños
Que le daban fuerzas cada día,
cada día en su propio infierno
[No había motivos para aguantar eso... ni siquiera la unidad de aquella familia... porque con ese primer lamento, la familia se rompió sola...]