
Desde dentro de mí, desde lo más profundo, puedo decirte, que no sé que decirte. Porque siento que hay algo ahí, algo que me dice que no es cierto lo que siento, que es una simple ilusión, un leve sentimiento...
Pero no sé si la razón o el corazón la que contradice el dicho, pues cuando soñaba contigo me sentía tan libre como un pájaro batiendo sus alas... Quizá fuese cierto, y no fuese un sueño, quizá al estar entre tus brazos siento que puedo volar, que soy capaz de hacer cualquier cosa y de sentirme feliz, separada del mundo, en un universo paralelo... pero esta vez no estoy sola... Sino junto a ti...
Y me encanta esa sensación, la echo de menos cada segundo que no estás conmigo, la echo de menos en cada caricia que no me das, y la echo de menos en cada palabra añadida que decimos, en vez de quedarnos en silencio, mientras yo apoyo la cabeza en tu regazo, y miramos juntos el infinito, mientras esperamos “el momento”.
“Ese momento” que se eterniza, pero que es increíble cuando llega. Que se disfruta cada segundo, haciéndonos ver que la espera ha terminado, y que por fin podemos disfrutar el uno del otro durante apenas unos minutos...
Para que luego me dediques una de tus sonrisas y me abraces con cariño, como si fuese un bebé tan delicado como una figurita de porcelana...
Siempre con cautela pero con ánimo, “el momento” viene y va, y nos rodea con su manto transparente y nos esconde bajo una burbuja donde lo único que importa somos tú y yo.
Y para mí eso es suficiente, el poder sentirme libre a tu lado, con eso me haces feliz y me haces desear estar junto a ti cada vez que no lo estoy, para poder sentir todo eso... Todo lo que me produces ahí dentro, es un erupción de energía, adrenalina y felicidad que me hace flotar en vez de andar, y es que noto que no piso el suelo cuando pienso en ti, y que si te perdiese y mi libertad, nuestra libertad se esfumase como se esfuma una ola en cuanto llega a la orilla del mar, tan deprisa que, lo sientes y te das cuenta de que ya no está, y que esa ola jamás va a volver... no sé si podría... Sin embargo, entonces llega otra... que quizá se queda más corta, o que podría llegar a mojarte entera, pero nunca igual que la anterior...
Y yo quiero a esa primera ola... Aunque para esa ola, haya llegado agua nueva...
Por lo que quizá, si te digo que desde dentro, te echaré de menos, quizá no lo siento, y solamente anhele mis ratos contigo, más que a ti... quizá llegue otra ola pronto y me entregue nuevos sentimientos... Pero solamente es quizá... Porque quizá es lo que quiero pensar, para no reconocer que si no te tengo, estoy perdida, que tu haces que cada día que pasa a mi lado, sea increíble, que tu haces que un día de lluvia, se convierta en un día de un sol ardiente, que tu haces que por cada mueca de tristeza, aparezcan dos mil sonrisas...
Porque me has hecho daño, y mucho... y me dices que me quieres... y yo no sé si creerte... Me dices que crea en lo que siento... pero yo no sé lo que siento... porque sé que, desde dentro, quiero perdonarte, pero mi pequeño órgano vital no soportará romperse otra vez...
Dime, desde dentro, si tú podrías soportarlo...
Pero no sé si la razón o el corazón la que contradice el dicho, pues cuando soñaba contigo me sentía tan libre como un pájaro batiendo sus alas... Quizá fuese cierto, y no fuese un sueño, quizá al estar entre tus brazos siento que puedo volar, que soy capaz de hacer cualquier cosa y de sentirme feliz, separada del mundo, en un universo paralelo... pero esta vez no estoy sola... Sino junto a ti...
Y me encanta esa sensación, la echo de menos cada segundo que no estás conmigo, la echo de menos en cada caricia que no me das, y la echo de menos en cada palabra añadida que decimos, en vez de quedarnos en silencio, mientras yo apoyo la cabeza en tu regazo, y miramos juntos el infinito, mientras esperamos “el momento”.
“Ese momento” que se eterniza, pero que es increíble cuando llega. Que se disfruta cada segundo, haciéndonos ver que la espera ha terminado, y que por fin podemos disfrutar el uno del otro durante apenas unos minutos...
Para que luego me dediques una de tus sonrisas y me abraces con cariño, como si fuese un bebé tan delicado como una figurita de porcelana...
Siempre con cautela pero con ánimo, “el momento” viene y va, y nos rodea con su manto transparente y nos esconde bajo una burbuja donde lo único que importa somos tú y yo.
Y para mí eso es suficiente, el poder sentirme libre a tu lado, con eso me haces feliz y me haces desear estar junto a ti cada vez que no lo estoy, para poder sentir todo eso... Todo lo que me produces ahí dentro, es un erupción de energía, adrenalina y felicidad que me hace flotar en vez de andar, y es que noto que no piso el suelo cuando pienso en ti, y que si te perdiese y mi libertad, nuestra libertad se esfumase como se esfuma una ola en cuanto llega a la orilla del mar, tan deprisa que, lo sientes y te das cuenta de que ya no está, y que esa ola jamás va a volver... no sé si podría... Sin embargo, entonces llega otra... que quizá se queda más corta, o que podría llegar a mojarte entera, pero nunca igual que la anterior...
Y yo quiero a esa primera ola... Aunque para esa ola, haya llegado agua nueva...
Por lo que quizá, si te digo que desde dentro, te echaré de menos, quizá no lo siento, y solamente anhele mis ratos contigo, más que a ti... quizá llegue otra ola pronto y me entregue nuevos sentimientos... Pero solamente es quizá... Porque quizá es lo que quiero pensar, para no reconocer que si no te tengo, estoy perdida, que tu haces que cada día que pasa a mi lado, sea increíble, que tu haces que un día de lluvia, se convierta en un día de un sol ardiente, que tu haces que por cada mueca de tristeza, aparezcan dos mil sonrisas...
Porque me has hecho daño, y mucho... y me dices que me quieres... y yo no sé si creerte... Me dices que crea en lo que siento... pero yo no sé lo que siento... porque sé que, desde dentro, quiero perdonarte, pero mi pequeño órgano vital no soportará romperse otra vez...
Dime, desde dentro, si tú podrías soportarlo...



